jueves, 15 de mayo de 2014

9. Amenazas desconocidas

Un despacho oscuro con una pequeña lámpara de flexo como única iluminación. El haz de luz se veía invadido por el humo de un puro que descansaba sobre el cenicero de cristal transparente colocado entre el teléfono y el susodicho flexo. Frente al escritorio, centrada perfectamente está la butaca, ocupada por él, una persona temible y poderosa que no era precisamente conocida por sus escrúpulos y bondad.

-Así que… El joven Ji la ha encontrado… ¿No es así Dan?- al escuchar su nombre provenir de los labios de aquel hombre tragó saliva fuertemente. – Creía que te había encomendado algo tan sumamente simple que incluso tú podrías hacerlo… y vas y fallas- él rió, pero de una manera tan amarga que ambos sintieron un pequeño escalofrío en sus espaldas.- debería ordenar ahora mismo que se deshicieran de ti… pero hoy me has pillado de buenas- él suspiró- está claro que el rubio no va a apartarse de ______- dedujo juntando las puntas de sus dedos- pero también es algo evidente que la llevará a conocer a sus padres… me imagino el momento… creo que será demasiado empalagoso- se atrevió a bromear- Ahí es donde entras tú de nuevo Dan. Sígueles y dime dónde están escondidos sus padres y cómo debo entrar. Más te vale no fallarme esta vez, porque no volveré a ser indulgente contigo. –Dan salió de aquel oscuro y lúgubre despacho con la cabeza baja y sintiendo la soga que él le acababa de poner en el cuello.- Por lo menos tú has sabido averiguar quién es la que le ha proporcionado la ayuda… No eres ningún inútil Daesung, te tengo por uno de mis mejores…

-Gracias- dijo con una sonrisa de autosuficiencia- pero ha sido muy fácil. Solo dos personas se han acercado a ella, una es tan solo una humana normal y corriente así que no me fue demasiado complicado. –él volvió a sonreír, le gustaba el modo en el que hablaba de ellas. Las veía como algo inferior. Lo gracioso era que estaba equivocado, muy equivocado.

-¿La tienes vigilada?

-Por supuesto. Sé dónde vive, sus horarios, con quien se ve y deja de verse. No se me ha escapado ningún detalle.

-¿Y cómo es eso de que ella te ha visto varias veces?-preguntó algo más serio.

-Eso ha sido algo inevitable. Tiene un poder que no había visto nunca aunque… pienso que el que ella lo sepa le da un punto más angustioso e interesante.

-Sea como sea confío en ti Daesung, sé que tú no me defraudarás.

-Por supuesto que no.

-Y recuerda, si existe la más mínima posibilidad de acercarte a alguna de ellas, hazlo. Todo lo que sea por poder llegar a tener a _____ y sus padres en nuestras manos.

-No lo dude.

-Así me gusta. Ahora puedes marcharte. Confío en que harás un gran trabajo.

El chico salió de aquel edificio mientras se colocaba correctamente su chaqueta. Miró hacia el cielo, las nubes lo tenían casi encapotado. Era hora de irse a casa. Era tarde y él tenía muchas cosas que maquinar.

~

Él seguía en su enorme y oscuro despacho, ésta vez mirando una foto de la pequeña _____.

-Así que has vuelto… qué alegría _____... - Tenía varias fotos sobre aquel escritorio, todas de la pequeña. - Pronto volverás donde perteneces…

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