-Buenas tardes- saludó dulcemente apartando su chaqueta y dejándola tras él.
-¿Tardes?- cuestioné aún soñolienta.
-Las siete, más específicamente.
-¿Cómo he podido dormir tanto?
-Anoche te costó así que Angelique tuvo que hacer uso de unos tranquilizantes que por lo visto funcionan pero que muy bien…
-Dios…- puse mis dos manos en mi cara para empezar a masajear mis sienes.
-No me irás a decir que sigues con sueño ¿verdad?- sonreí.
-No, tranquilo.- iba con la intención de levantarme pero él no me dejó.
-¿Qué prisa tienes? ¿Acaso no estás cómoda?
-Eh… sí, pero pensé que tú no.
-Créeme, lo estoy.
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Ana estaba preocupada, había intentado llamar a _____ varias veces y ésta no le contestaba, al igual que Maica. Mientras salía de su extraescolar de música intentó de nuevo hacer las llamadas, con el mismo resultado. Mientras caminaba chocó con alguien que no esperaba.
-Hola de nuevo- saludó el moreno sonriente.
-Vaya- sonrió la castaña de la misma manera – Hola Taeyang.
-¿Ibas hacia la parada del autobús?
-Pues sí.
-Permíteme acompañarte entonces. – desde luego el moreno sabía disimular.
-Oye… ¿Qué le pasa a tu prima? Está desaparecida.
-Lo que está es bastante enferma y en cama. No te lo puedes imaginar tose de una manera que aterroriza.
-Pobre… - se apiadó- ¿podría ir a visitarla?
-¡No!- la castaña se asombró de la reacción de Taeyang.
-Es que es muy contagioso, tampoco queremos que tú te enfermes.
-Oh… bueno.
-Cuando puedas ir a visitarla prometo avisarte. Mientras tanto… ¿Te conformas con su primo? –ella tan solo asintió avergonzada. Vaya si se conformaba.
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Desung estaba un nudo enorme en la garganta. Ahora mismo estaba en la puerta de su despacho. ¿Cómo se supone que iba a decirle que había fallado en su misión? Él era su favorito y le había fallado. Desde luego la rubia le debía una, una enorme y tenía clarísimo que se la iba a devolver. Ella y Daesung tenían un asunto pendiente. Ahora el rubio estaba fúrico con ella.






