viernes, 9 de enero de 2015
17. eѕ algo qυe deвeѕ aprender
-_______, tan solo hay dos opciones.-le miré atentamente- una es que tú te quedes aquí y yo vaya a ayudar a los demás, cosa que no me convence porque vendrían por ti… así que solo nos queda la segunda. –abrió su chaqueta para sacar una especie de mango, apretó un botón y de éste salió una hoja traslúcida con un aspecto muy peligroso.- tienes que venir a ayudarnos.
-Ji yo no sé barajar con todo esto.
-Déjate llevar, lo llevas en la sangre. Lo harás bien.- extendió el arma hacia mí, yo la cogí con la mano temblorosa. Él puso sus dos manos sobre la mía- te sorprenderás a ti misma, y con el tiempo lo harás cada vez mejor, estoy seguro. Voy a estar ahí para ayudarte. Tú no te separes de mí.- Antes de que pudiera decir nada me llevó hasta donde todos estaban, bueno, los pocos que quedaban intentando combatir a aquellos horrorosos seres.
Me encontraba en el centro de todo, observándolo como si a cámara lenta pasara. Los seres oscuros intentaban por todas las maneras acabar con Ji y sus compañeros, pero ellos se movían con una agilidad impresionante. Yo daba pasos hacia atrás sin quererlo, el miedo controlaba mis actos y pensamientos.
Noté como me levantaban por los aires y me lanzaban contra una de las mesas, la cual tenía vasos de vidrio encima, que se rompieron en fragmentos de todos los tamaños, algunos de los cuales se me clavaron en la espalda. Me levanté como pude, empezando a notar la calidez de la sangre en mi espalda. La _____ de siempre se hubiera quedado allí, hecha una bola esperando el siguiente golpe y todos los que quisieran venir a continuación, pero una ira irrefrenable y totalmente desconocida para mí me obligó a levantarme e ir directamente en contra de aquel horrible ser e incrustar la transparente hoja en el centro de su torso, provocando así una intensa luz negra por parte de aquella figura que desapareció instantes después.
~
-Chica acabas de salir de una herida y ya te has metido en una mucho peor- casi me reñía Angelique mientras me curaba las heridas, superficiales por suerte, de la espalda. – pero tuviste muchas agallas al hacer lo que hiciste. Fue realmente admirable.
-Si te soy sincera no sé ni de dónde saqué las ganas ni la fuerza.
-Menudos cambios chica.
-Si solo fue uno…-dije intentando menospreciar lo que había hecho. Ellos habrían acabado con muchísimos más, yo solo uno y de pura suerte. No creo que yo fuera quien debía ser el centro de atención.
-De los pocos casos que he visto como el tuyo tú has sido la más valiente. Deberías haber visto la cara de orgullo de Ji.- Oh sí, el pequeño detalle del desmayo justo después de matar a aquella cosa.
-¿Cómo los llamáis?
-Oscuros. Pueden ser denominados de muchas otras maneras- gemí al sentir el desinfectante en la herida que peor aspecto poseía- pero sin duda “oscuros” los define muy bien.
-Ya veo…
-Vas a tener que quedarte unos cuantos días en la cama. No quiero que salgas de aquí hasta que esto esté bien.
-¿Qué voy a hacer aquí enclaustrada?
-Ya le diré a Ji que te haga compañía- sonrió limpiando los utensilios y guiñándome un ojo.
-¿Eso va con segundas?
-¿Sabes? No voy a decirte nada. Así es más interesante.
-Os divierte ser crueles.
-Piensa esto- empezó diciendo mientras me ayudaba a levantarme de la camilla- es mejor serlo tú, a que lo sean contigo.
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