viernes, 9 de enero de 2015

15. cara a cara

-No me jodas… - pronunció en voz alta antes de que un golpe seco en la nuca lo hiciera caer inconsciente.

Lo que Daesung no pensó es que su antiguo techo soportado por vigas sería un escondite perfecto para la rubia una vez que ella se hubiera desatado, algo con lo que el rubio, no contaba. Había sido un fallo bastante tonto por parte del chico, sabiendo el poder especial que residía en Maica, supuso un grave y fatídico error el haberla subestimado. ¿Cómo no se le ocurrió pensar que ella no habría recibido una educación especial solo para poder mantenerse a salvo de cualquier tipo de peligro que la acechara? (Por muy atractivo que fuera)

La rubia enseguida salió de aquel apartamento y, aprovechando que la llave aún estaba en la cerradura, dejó a Daesung aislado allí para después salir corriendo de allí no sin antes esconder las llaves en uno de los muchos jarrones que en ese pasillo había.

~

-¿Dónde estamos?- había caminado con Ji y algunas personas más hasta ciertas calles que desconocía de mi propia ciudad.

-Te estamos llevando a un lugar desde donde no se escuchen tus gritos- se giró hacia mí con una mirada sombría que hizo que frenara mis pasos de golpe.

-Mira que eres idiota Ji- le reprendió Angelique cogiéndome de la mano, que ya estaba completamente curada gracias a ella.

-¡Vamos!- se quejó él- ¡es todo un clásico!

-Recuerdo que cuando te lo hicieron a ti no te gustó tanto- volvió a atacar la pelirroja, haciendo refunfuñar a Ji y reír a mí.

-Vamos Angelique, sabes que no haría nada que pudiera dañarla- el rubio apartó a la pelirroja de mí para pasar su brazo sobre mis hombros. Después de esto le dedicó una sonrisa cínica que hizo sonreír a la pelirroja de un modo extraño.

-Ya veo ya…

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-¿Por qué estamos aquí? Este edificio lleva años abandonado- habíamos llegado a una zona que hacía años que no pisaba, y de la que tan solo breves imágenes tenía en la memoria.

-¿Aún no te lo has aprendido?-cuestionó Ji, quien aún me tenía cogida por los hombros.- Atiende.- Taeyang se acercó a la pared de la puerta, la cual estaba hecha de ladrillos. Uno de éstos, cuando el moreno se acercó uno de ellos empezó a resplandecer, Taeyang lo empujó y la puerta quedó levemente abierta.

-¿Cuántos edificios así hay en la ciudad?-le cuestioné.

-Te sorprenderías- ¿Por qué me quedaba tan estática y callada cuando él me miraba? No era capaz de articular palabra ni tan solo de apartar mi mirada de la suya. Me sentía fuera de mí, como si no pudiera controlar mis actos. Era frustrante, como si me controlara.

-¿Entráis o qué?- la voz de Jeffrey nos desconectó y obligó a pasar hacia dentro de aquel lugar que resultó ser una especie de bar.

-Solo para gente especial ¿eh?-pregunté paseando mi vista por el emplazamiento. El verde de las miles de planta dominaba, sumándole la luz de led del mismo color de cada maceta. Todo le daba un toque verdaderamente espectacular. Al final iba a acabar gustándome todo

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