jueves, 15 de mayo de 2014

4. Soy a quien has estado esperando

Decidí acabar rápido con mi café, pagarlo y salir de allí a algún lugar donde pudiera hablar con ese chico sin que nadie me tomara por una loca. A esas horas, la desolada zona infantil del parque medio escondida entre unos altos y aromáticos pinos era el lugar perfecto.

-¿Cuánto hace que los ves?- me cuestionó mientras me sentaba en uno de los columpios. ¿Enserio? Creo que la que necesitaba aquí las respuestas era yo.

-Desde que tengo memoria- respondí- ¿Te importa si te pregunto yo a ti? Necesito respuestas desesperadamente.

-Adelante- respondió algo indiferente. Vale, no sabía por dónde empezar, así que escupí lo primero que se me ocurrió

- ¿Quién eres? –algo evidente pero es un comienzo.

-¿Eres escéptica?

-Creo que después de todo lo que he visto y vivido no puedo serlo…-suspiré mirando hacia el cielo.

-Soy a quien has estado esperando toda tu vida. Digamos que… soy una especie de ángel de la guarda. Lo sé, suena ridículo y de cuento de hadas, pero es lo que soy.- Sinceramente no tenía pinta de ser un ángel de la guarda ni uno protector- Tuyo por supuesto.

-¿Y por qué tengo yo un ángel de la guarda?- pregunté entrecomillando esas últimas cuatro palabras.

-Porque lo necesitas.

-No creo necesitarlo- respondí apretando las cadenas del columpio entre mis manos y desviando mi mirada de la suya. Era demasiado intensa como para que pudiera aguantarla por mucho tiempo.

-Por lo visto no sabes nada sobre ti. Dan ha estado haciendo un buen trabajo…-comentó cínicamente.

-¿Qué tiene que ver Dan con todo esto?- salté a la defensiva de mi primo, aunque en realidad, ni sabía por qué.

-Esa pregunta está a otro nivel. ¿Por qué no sigues con lo simple? -¿Otro nivel? Todo esto sí que estaba a otro nivel para mí.

-¿Qué son “ellos”?- evidentemente me refería a aquellas “personas” que al parecer solo yo podía ver.

-Pueden ser todo tipo de seres. No creas que solo existen los humanos.

-¿A qué te refieres?-cuestioné volviendo a mirarle.

-Podemos decir que son seres creados de energía, algo así como… almas- asintió con convicción- sí, digamos que les podríamos llamar así. Si es que así puedes entenderlo mejor les llamaremos almas. Supongo que habrás notado que algunos habrán llegado a darte más miedo que otras. Los hay oscuros y luminosos y de los primeros conviene que te mantengas alejada- esto tenía que ser una broma de mal gusto.

-Eso es muy surrealista-dije a modo de queja.

-Esto es tu vida, por muy extraño que te parezca.

-¿Y qué tiene que ver esto- subí mi mano para que viera el anillo- en todo el asunto- él hizo un sonido similar al de los concursos cuando alguien contesta incorrectamente.

-Prueba con otra- rodé los ojos levemente.

-¿Por qué no puedes contestarme a esa clase de preguntas?- cuestioné con impaciencia.

-Sí puedo, lo que sucede es que no quiero. Estoy esperando a que hagas la pregunta clave. – creo que sabía cuál era esa pregunta.

-¿Qué o quién soy yo?- sonrió levemente y además de acertar, creo que el corazón me dio un vuelco. Este chico era demasiado intenso hiciese lo que hiciese. Se sentó en el columpio que tenía al lado y se tiró el cabello hacia atrás. Intenso, siempre intenso.

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