Al llegar a primera hora a clase de geografía, Ana me había guardado un sitio a su lado. Pude ver las miradas llenas de sorpresa en nosotras, más aún la de su hermana mayor, que se juntaba con el asco y el desagrado. Incluso el profesor se sorprendió cuando entró en la clase. No me extraña, no era demasiado usual ver a la rara marginada de la escuela socializando con alguien.
Llevábamos tan solo unos pocos minutos de clase cuando llamaron a la puerta. Ésta se abrió dejando paso a una chica rubia de intensos ojos grisáceos que no tardaron en posarse sobre mí, intimidándome por completo.
-Oh…-el profesor Barrell empezó a buscar la lista de los alumnos- tú debes ser la nueva, Maica Scott ¿Cierto? – la rubia tan solo asintió- pues ya puedes tomar asiento.- ella no dijo ni una sola palabra, tan solo se dirigió a uno de los asientos vacíos de una de las primeras filas.
-Pues no parece que sea como los demás-susurró Ana en mi oído.
-No, desde luego- contesté mientras aún notaba la mirada de la rubia sobre mí.
~
La segunda hora se trataba de una optativa poco concurrida, una de las cosas que más me gustaban de esa clase, poca gente y tranquilidad. Cogí el libro de la susodicha clase y dejé el de la anterior justo antes de que alguien me agarrara del brazo. Me giré y encontré con Maica.
-No me equivocaba-dijo al soltarme el brazo.
-¿Perdón?
-¿No lo has notado?
-¿Qué se supone que debería haber notado?
-Vaya así que no lo sabes
-¿Me puedes decir qué se supone que debo saber?
-No- la miré sin entender- no me malinterpretes-sonrió- no es que no quiera es que no puedo.
-¿Y tengo que quedarme en ascuas?
-No, en eso puedo ayudarte-cogió de la tela de mi mochila y tiró hacia ella para poder abrir el bolsillo pequeño, rebuscar en él y sacar mi anillo- perfecto- soltó tras echarle una ojeada. ¿Cómo sabía que llevaba el anillo en la mochila?- Póntelo y no te lo quites para nada.
-No puedo…-dije acordándome de Dan.
-Oh sí, claro que puedes créeme-me contradijo. Empezó a caminar pero se detuvo a los dos pasos- y recuerda yo soy como tú y tú eres como yo- confesó y empezó a caminar para alejarse de mí. Ahora sí que no entendía nada.
Miré el anillo. ¿Era una buena idea? ¿Podía fiarme de ella? Y sobre todo ¿Qué es eso que ella sabe sobre mí y yo no? No entendía nada de lo que estaba pasando, claro que si quería entenderlo solo tenía que ponerme el anillo ¿no?
~
Llegué al apartamento que compartía con Dan y nada más entrar por la puerta empezaron los reproches.
-¿Qué haces con eso puesto?
- Buenas tardes a ti también Dan
- Quítatelo- oración imperativa. ¿Acaso tenía elección?
-No- vaya, por lo visto sí lo tenía.
-¿Cómo qué no?
-Es tan solo un anillo Dan, lo único que me queda de mis padres, no quieras arrebatármelo- él tan solo me dio la espalda. Supuse que podía anotarme un punto.

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