Él se había quedado mirándome, buscando las palabras adecuadas creo.
-Eres… eres un ser luminoso, algo… algo completamente desconocido, pero has sido corrompido, de ahí que también puedas ver a los seres oscuros.
-Disculpa pero no entiendo nada...- negué con la cabeza- ¿Cómo voy a ser yo un ser… un ser luminoso? No tengo nada de especial.
-¿Ves cosas que nadie más puede cada día y dices que no eres especial? ¿Cuál es tu definición para esa palabra entonces? Me carcome la curiosidad. –por lo visto era seguidor del sarcasmo.
-La gente dice que estoy loca… ¿Eso es ser especial?
-Ellos son unos ignorantes que desconocen todo lo que tienen a su alrededor simplemente porque no pueden observarlo como tú. Tus padres y sus grandes dones, evidentemente de tal palo… tal astilla.
-¿Qué sabes tú de mis padres?
-¿Qué no se yo de tus padres y de ti?-preguntó echándose hacia adelante como yo había hecho.- Fueron grandes fundadores de lo que es hoy en día… “nuestro hogar”- sonrió al hacer las comillas en el aire.- Incluso hoy en día son de vital importancia.
-Esto no tiene ninguna gracia- solté levantándome del columpio embravecida.- ¡Mis padres murieron hace años! ¡Déjate ya de historias! Está claro que no soy la persona que estás buscando.
-Que Dan sea muy convincente no significa que todo lo que dice sea verdad. Ni si quiera es tu primo… y él no quería que te lo pusieras- su mirada fue a mi anillo, seguida de la mía- porque gracias a eso te he reconocido y mi entrada en tu vida, es lo último que ellos desean.
-¿Ellos?
-Evidentemente tu “querido primo” trabaja para alguien. No es tan inteligente como para montar todo esto él solo.
-¿Ahora hay un todo esto? ¿Por qué se supone que no debes encontrarme?
-Tus padres deben vivir protegidos, ellos y todo lo que les respecta tú incluida. Son muy poderosos pero por desgracia, el vivir tan alejados de todo les está debilitando, si salen de donde están podrían destruirlos en cero coma.
-No… no…-puse una mano en mi frente para echar mi cabello hacia atrás después- esto no está pasando. ¿Cómo sé que no es una broma de mal gusto?
-No hay público que pueda reírla ¿no? Pero…-se acercó a mí y dio una vuelta, observándome desde todos los ángulos, incomodándome.- pero si quieres pruebas más creíbles… estoy seguro de que tus ojos ya han empezado a comunicarte el cambio que estás sufriendo. –me sorprendí al escuchar esas palabras, puede… puede que no fuera ninguna broma, que realmente sucediera algo interesante e importante conmigo.- ¿Me crees ahora?- no podía decir nada. Estaba saturada de información y me daba la impresión de que no era la última que iba a recibir.- Lo que tengo que hacer ahora es sacarte de casa de Dan. Ve y recoge todas tus cosas, cuando estés lista nos iremos- ¿Así, sin más? Esto no podía ser cierto. Una vida como la mía no podía dar un giro tan brusco en tan poco tiempo. Bajé mi cabeza, aturdida, exhausta de todo.- No puedes huir de tu realidad- dijo susurrando en mi oído, haciendo que me estremeciera.
-No puedo hacerlo- levanté mi cabeza para encararle pero él ya no estaba allí conmigo. Estábamos yo y todas las preguntas que aparecían en mi cabeza nuevamente, creando un tornado que arrasaba con todo. ¿Qué debía hacer? ¿Volver a clase y hacer como si nada hubiera pasado o hacer lo que él me había dicho y creer todas y cada una de las palabras que había dicho? Apreté mis puños con ira contenida. Todos estos años… tanto tiempo… sintiéndome sola y siendo traicionada, soportando una pesada venda ante los ojos que no me dejaba creer lo que veía, que me decía que todo eran imaginaciones mías…
Era hora de deshacerse de esa venda...

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